Corcel sin ensillar

El prado de Proserpina




Quise saber qué hay a la vuelta,
 o si a la vuelta algo hay,
 después de todo este maremágnum
 de sucesos y sensaciones... 
Pero el eco de mi conciencia 
no pronuncia respuesta,
 porque a la vuelta, a la vuelta
quizá sólo está la ausencia de tu esencia, 
y la presencia escasa y frágil 
de tu recuerdo a mi lado 
y frente al mundo de mi espera. 





Sola frente a todo y frente a todos, 
frente a la luna color de ámbar
 y al sol que lo invade todo;
frente a cada una de las estrellas, sola...
 y ante el miedo a lo sucedido 
y a lo que suceder pudiera..

 Y sola siempre frente a este extraño presente
que la miel me da en la boca,
y de la boca misma me la roba aviesa... 

¿Cómo sospechar este existir hace un segundo sólo?

¿Cómo recuperarlo tras su transcurrir furtivo,
cabalgando en el salvaje corcel sin ensillar 
de mi existencia?

Artefacto que manosea el tiempo me resulta tu recuerdo que va y que viene, o útil para controlar las horas pasadas y para juguetear con ellas, mientras con mi vida, enredadoras, ellas juegan...