En línea recta





Amenaza cada esquina con traerte,
cada palabra con dejarme el eco de tu voz serena,
cada sombra con recordar tu ausencia,
con presentir los peligros esta lágrima
inmóvil y seca...

Agniezska Lorek

Te encuentro sin esfuerzo al volver la página de cualquier libro,
y tu recuerdo no me deja caminar en linea recta.

A cada segundo, el silencio se asemeja
los tuyos cuando callas por respuesta...
a cada minuto una palabra perdida
en las esquinas de esta distancia
fría y quieta...

¿Por qué te fuiste?
¿Por qué está tu cama ahora  vacía y  sola,
y tus sábanas, tus sábanas lucen hoy
así de tersas?

Amenaza cada esquina con traerte,
y cada palabra con dejarme el eco de tu voz serena,
y me tropiezo sin remedio
 al volver la página de cualquier libro
 tu recuerdo; y tu recuerdo no me deja caminar
en linea recta.

Dulce eco, dulce miel, 
dulce ausencia sin corcel; 
recuerdo dulce que amarga el presente
como la nube fresca el celeste oculta, 
y el caprichoso ensueño 
cuando me devuelve 
y me devuelve
   tu ser.



Olbia Lula

                                                               


Y a pesar de todo yo noté 
que el sol rocía el rocío de luz 
y de calor en la mañana;

 Lo noté entonces como noto hoy,
 la alegría en el timbre de los trinos vepertinos,
 y cómo se alzan escuché,
 las corolas frías de la noche
 al vapor dorado que da la vida nueva,
 tan sólo por saludar al alba...

Cada día el triunfo gana tras la derrota de las ocho horas vanas,
 cada amanecer una promesa y un saludo y un cuadro de Olbia Lula en mi ventana, 
y el llanto de un niño en medio del cariño de una madre bien temprana...



Noto, noto que la vida se abre paso con sus manos entre las nubes espesas del desengaño y la desesperanza, porque nace y renace como el agua de la fuente; como tus ganas y el relente sobre el azahar de mi añoranza.


Y se me lleva en volandas el aire espeso
 de aromas en la mañana, 
y me arroja a la presencia del día nuevo
 y del rocío que me rocía el rostro dormido 
de agua clara...

 Y me hace y me rehace la mañana,
 y me regala horizontes nuevos y grandes ventanas
 para cabalgar loca los corceles del viento, 
haciendo con sus crines trenzas de incienso,
 y sembrando miradas nuevas
 a cada luna y a cada verso que beso y beso
 pensando en tu alma...

Nuevo día y nueva luna
 que se me clavan uno a uno y una a una,
 como uno solo y como ninguna,
 haciéndome soñar a cada momento
un nuevo cuento que me rebosa el alma...



Se me lleva y se me lleva
 la esperanza siempre nueva,
 que me nace a cada paso
 tras del fracaso y la lágrima
 de blanca sal que el sol reseca...

 Se me lleva el verdor de un sueño nuevo,
 se me lleva la ilusión de un gesto tuyo
 y del cantar de la fuente
 cuando deletrea el nombre tuyo
 justo antes de anunciarse el alba eterna...

Y el nuevo día y el nuevo sol
hacen una estatua de sal 
con el poso blanco de la lágrima aquella, 
y es bello aquel recuerdo, 
y hermosa la esperanza
 que en el vacío más oscuro
 mi nuevo imperio de azahar y amor
 sustenta.