Se abren los cielos




Y se abren los cielos
 pariendo luces nuevas y trinos nuevos.

 Se abren los cielos de par en par, 
aleteando atardeceres rojos
 e insinuando futuros imperfectos... 
Los horizontes llaman con voz de viento,
 reclamando su hora y tu sino 
bien asentado sobre ellos...


Consuelo Parra

Atiende pues, 
levanta la mirada bien alta 
sobre las águilas poderosas y sus regios vuelos. 
 Atiende a la llamada de las rosas
 y a  la fugaz fragilidad del aroma de los  azahares, 
blancura tierna que embriagar pudiera
 los pechos más fieros.

Levanta tu mentón oblicuo bien alto y sincero,
 y no temas lo que ha de pasar,
 porque lo que ha de pasar pasará
 y es la irrevocable pasión de lo nuevo...

La primavera se sobreviene
 preñada de luz y de guiños nuevos,
 de flores recién nacidas
 que huelen a desordenado milagro
 y futuro perfecto.

Y ha de acabarse todo lo yerto. 
Acabarme deberé yo mismo
 como terminarse deberá el rastrojo ya seco;
 mas aun no será posible descansar estos huesos,
 pues los cielos reclaman estas alas doloridas 
recontando de nuevo su azul cobalto
de aroma a enebro.


La noche griega

Esse Imaginaria



Era la noche caída sobre los tejados oscuros,
 reposaba lenta y pesada un sueño de vida encerrado en su oscuro manto... 
Era la noche silencio sobre las nubes, bajo las casas y en los lechos mágicos de los magos...
 Era su manto el confuso sueño de los hombres que de día braman.
Y era la noche arrullo de locos y enamorados,
 esos que los días evitan
 y esconden el agua clara de sus ojos claros
 a la luz de la vida y al estrepitoso llanto...
Era la noche pura de locos y gatos,
 y es la clara aventura de los que de día
 soñamos..

Nyx

Tarde

Tarde, se hace tarde la mañana,
 los recuerdos son puro hielo,
 y la realidad, cosa vana.

Tarde llega la bebida fresca del rocío, 
y tu beso llega tarde, justo al alba;
y tarde, muy tarde vienen
 a posarse los jilgueros inquietos
 en el blanco alfeizar de mi ventana...

A. M. Lorek


Y casi postrero se asoma el gentil amorío, 
con su artificio de flores muertas
 de aroma a brasas;
tarde, mi vida reparas en mi sino,
 tras de los desastres que preludia el alba...

Y a la hora justa de la marcha, 
aprieta tu abrazo 
el hueco mismo de mi estampa;
y es justo a la hora de partir
que sin tiempo de gozar ni sufrir,
se asoma el colibrí de la felicidad
al resquicio mismo de mi ventana.


Nunca cesan




El sol, la luna y el trigo, 
el llanto, la mujer, el viento...
El niño y la cuna, 
el deber de lo tierno...
Agnieszka Lorek

La nube que amamanta al olivo,
el pozo y el tiesto sombrío,
el patio y la silla de anea...

Carrusel de calor y de frío,
 venus sin brazos ni piernas, 
que tullida mece la cuna del mundo 
y da de beber a los peces
del río y a las aves que vuelan.

Blancos los sueños le iluminan el camino, 
como faroles pequeños,
 como espadas alzadas al viento de la dehesa;
de oros los rincones de su abrazo
que minan profundos rencores y altas penas...

Y se alza sobre los cuernos de la luna
la dama que el tiempo hiela, 
meciendo en el columpio de cielo
 llantos pequeñitos que nunca cesan.

Llamen sueño

La pasarela del cielo




Profundo, muy profundo duermo
 el sueño de los inconscientes, 
levitando noches, extendiendo alfombras
 de amapolas bajo las redondas lunas;
 escrutando el tiempo de moribundos reyes 
dueños de porvenires vacíos de bienes
y plenos de hambruna.

Estudio para el ángel de "La virgen de las rocas" (Leonardo da Vinci)

Y hondo, muy hondo debió caer mi cuna, 
allá de los avernos, a los que sólo la lira de Orfeo
atinó a otorgar su justo nombre;
mas si abriera por un instante estos ojos, 
 ver podría la luz del sol y el reflejo de la luna,
que se me antojarían musicales cuentos
 para mentes deformes
de doradas dunas.

Muestrenme entonces tan majestuosas lámparas
engalanados muertos de monótonas vidas,
 abarrotadas de horas pesadas y de planas losas, 
que aplastan sin piedad a las que fueran 
vírgenes mentes llenas de vida...

Pesadilla pues me muestra el sol, 
y pesadilla me enseña el reflejo argentado
 de su amante nocturna...
y llamen sueño entonces a este mi vivir,
que no es más que un lindo y suave fluir 
entre papeles amarillos
 y juguetonas rimas.


El agua limpia




Se mece, se mece  y me mece
 la luna en lo alto del cielo, y su reflejo
 susurra una nana interminable
 en el agua limpia...

Oleaje que se insinúa 
y en la misma cresta se marchita, 
indecisa existencia de ritmo acompasado,
 de latir falto de rima.

Día y noche, noche y día,
 lágrima de amor, rastro mismo de la alegría,
 salada perla de tristeza que a la luz de la luna
se asoma y brilla...

La vida me lo da, y me lo da...
 y la vida misma me lo quita; 
 beso al aire, abrazo al viento
y un te quiero y un lo siento 
hueco y sin despedida.



Agnieszka Lorek

En la boca azahares me llueven, 
frescos y fríos del rocío mismo que da la vida; azahares efímeros que luego sueño,
 en el hueco de su recuerdo
 que huele a Córdoba y a pan recién hecho
 a la entrada de la muralla por la puerta misma
 de la luna mía...

Sucesos y seres, aconteceres que son regalos,
 manos cuajadas de te quieros
 que se clavan hondo muy hondo,
 como mentiras...

Y el temporal soberbio de la vida,
 va y viene y se marchita; va y viene y me regala perlas blancas, rojas y amarillas
 que pronto la arena cubre 
de pesada arena ambarina.

Se mece, se mece
  y me mece la luna
 en lo alto del cielo,
 y su reflejo susurra
 una nana interminable
 sobre el agua limpia...