Abril

Letreando



Y como manto sin bautizar cayó este Abril sin estrenar, sobre mis ojos y tus ojos, sobre las doradas piedras de los torreones y las gastadas suelas del tiempo...


Agnieszka Lorek


Un Abril de azahares reventones que desata el fuerte nudo del pensamiento con el blando aroma de sus flores...
No es posible cavilar, habiendo tanto pájaro silvestre abarrotando los alféizares floridos de los bajos balcones, y no es posible a la fría compostura regresar, habiendo escapado al aire libre tanto incienso a fruta madura y a ruborosos rumores...
Los dorados sillares de esta ciudad, se tornan del color amarillo de los pétalos que brillan bajo del redondo sol que sale y que se pone... y el caleidoscopio a punto mismo de colapsar, canjea sensateces por imposibles vuelos que no precisan alas y por mil cien locos amores...

Y aunque la pesada voz de la losa de la verdad inexorable te regrese a su caja fría y de pedernal, allá bajo la sensata nube color gris de muro y cristal; sabes tú, de improviso y a traición, resbalar la ascendiente pendiente del primer rayo de sol sobre el olivar.

La mariposa

Létralos caídos




Como una mariposa que llega suave y se posa,
 es la vida que pronto levanta el vuelo.
 No deja poso aroma ni deseo,
  sabor o sombra de verso o prosa,
cuando se inclina oblicuo el astro bello
 muy por detrás ya de la aurora...

l
Agnieska Lorek



Y retroceder tras el rastro
 de lo olvidado ya no es posible;
 tarea en su caso sólo encomendada
 a locos aulladores de lunas rosas
encaramados a las tapias derruidas
 de la vencida historia...

Volver y volver ya no es posible
 a levantar efigie de lo olvidado,
mas lo imposible siempre fue bello
e increíble suceso mágico.







A color de fruta me sabe el aire

La bolsa de letras



A color de fruta me sabe el aire,
me sabe el aire.
A color de luna, de cielo y sangre, 
al aroma del nácar; a cereza y azúcar, 
a sueño de los que se sueñan
 con alas mudas...
Y los naranjos y  las uvas y  las flores blancas,
escancian sus sabores en coplas largas... 



Agnieszka Lorek

Denso se disfruta el aire tras del Otoño,
 como la copa colmada se disfruta 
 del jugo de las nubes deshilachadas y dispares;
y el sabor de los jazmines se paladea al viento,
 y el tacto del primer intento pulula inquieto y torpe sobre el paisaje...

A color de fruta me sabe el aire, 
me sabe el aire.
A color de luna, de cielo y sangre...